Quiénes Somos

Ucronía es una organización de la sociedad civil que considera la necesidad de realizar investigación-acción para combatir las desigualdades que emergen del sistema capitalista neoliberal patriarcal y androcéntrico.


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Este informe se construyó de manera dinámica en soporte web con la intensión de ampliar la investigación cuantitativa a quienes han participado en las películas analizadas. De esta manera, toda persona que haya participado en alguna película de las aquí analizadas, puede ayudarnos a completar el informe. Si quieres enviarnos información clic aquí!

El presente informe es el resultado de la investigación


“Participación de la mujer en la Industria Cinematográfica Nacional”

(Folio 400991) de la Línea de Investigación del Fondo Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. En ésta, nos propusimos analizar las oportunidades de acceso a la realización y producción de cine en Chile por parte de mujeres, por lo que se indagó en elementos cuantitativos que nos delinearan un perfil base sobre quiénes y cómo se estaba haciendo cine en Chile, perfil segregado según el sexo. Así también se pesquisó -vía entrevistas semiestructuradas-, respecto de los significados que tanto mujeres como varones en distintos roles del proceso de producción y realización de cine en Chile, han ido construyendo sobre los facilitadores y obstáculos para realizar su trabajo cinematográfico en Chile. Esta investigación, por tanto, considera la dimensión de género como una categoría relevante a la hora de estudiar y analizar los fenómenos y artefactos culturales de la vida social, y evidencia que dicha dimensión organiza las relaciones al interior de la producción y realización de cine en Chile al reactualizar roles y estereotipos de género.

"Es necesario hacer visible el despliegue de una mirada masculina situada en una posición hegemónica respecto a la representación de la mujer en el cine, mirada que articula el lenguaje de la representación (Cruzado, 2009)."

Un historial de desigualdades

La teoría fílmica feminista tiene dos grandes objetivos (Cruzado, 2009): en primer lugar, denunciar el carácter construido de las imágenes femeninas y, en segundo término, plantear alternativas y rupturas a estos estereotipos. En el primer objetivo se ha centrado gran parte de la teoría crítica en la temática; pero respecto del segundo objetivo, el que fomenta otras formas de representar lo femenino y a las mujeres, el énfasis se puntualiza desde una perspectiva historiográfica que permite sacar a la luz la visión –la mirada- de las mujeres. Así, se busca recuperar las voces silenciadas de las mujeres en la historia, la cual ha sido escrita mayoritariamente por hombres. De esta forma, no basta sólo con el análisis de los roles y los estereotipos que representan a las mujeres en imágenes histórica y culturalmente determinadas, sino también se precisa analizar los modos en que se cuentan esas historias. Desde una nueva narrativa histórica, nos propone la autora, conviene enfatizar en el predominio masculino en la creación artística en general y del cine en particular donde la participación femenina queda relegada a roles secundarios o de poco prestigio. Y tal como se verá en la presente investigación, es posible evidenciar un Orden de Género que organiza las relaciones en la realización y producción de cine en Chile, donde se actualizan roles y estereotipos de género, a la vez que se disputan los significados y los “modos de hacer” en el proceso mismo.

Para el presente proyecto queremos dar cuenta de la mirada de la cámara la cual, si bien vincula al espectador con el protagonista, en el cine moderno hegemónico se construye desde una óptica masculina y se dirige a un espectador masculino (Cruzado, 2009), subrepresentando las miradas de las mujeres en el cine, tanto de espectadoras como de realizadoras.

Algunas cifras relevantes...

En un estudio realizado por el Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios, ONU Mujeres y la Fundación Rockefeller (2014), se analizaron películas populares de los países y territorios más lucrativos internacionalmente en el mercado del cine, entre ellos, Australia, Brasil, China, Francia, Alemania, India, Japón, Rusia, Corea del Sur, Estados Unidos y Reino Unido, así como colaboraciones británico-­estadounidenses. Entre los resultados clave del estudio, se incluyen los siguientes:
-Únicamente el 30,9% de los personajes con líneas de diálogo son mujeres.
- Hay varios países que están por encima de la norma mundial: Reino Unido (37,9%), Brasil (37,1%) y Corea del Sur (35,9%). Sin embargo, estos porcentajes son muy inferiores a las cifras de población del 50%. Hay dos ejemplos por debajo de la media: en las películas coproducidas por el Reino Unido y Estados Unidos (23,6%) y las películas indias (24,9%) los personajes femeninos representan menos de una cuarta parte de todos los papeles con líneas de diálogo.
-Se evidencia una ausencia de personajes femeninos en las películas de acción y aventuras. Únicamente el 23% de los personajes con líneas de diálogo en este género son femeninos.


- De un total de 1.452 cineastas de los que se conoce el género, el 20,5% son mujeres y el 79,5% son hombres. Las mujeres constituyeron el 7% de los directores, el 19,7% de los guionistas, y el 22,7% de los productores de la muestra estudiada.
- Las películas con una directora o una guionista tenían un número significativamente más alto de niñas y mujeres en pantalla en comparación con las películas en las que no había directora o guionista

Algunas cifras relevantes 2...


- La sexualización es la norma para los personajes femeninos en todo el mundo: las jóvenes y las mujeres tienen el doble de posibilidades, frente a los jóvenes y los hombres, de aparecer en ropa sexualmente sugestiva, desnudas parcialmente o íntegramente, y delgadas; y tienen cinco veces más posibilidades de que se haga referencia a ellas como personas atractivas. Las películas para públicos más jóvenes son menos propensas a sexualizar a las mujeres que las películas para públicos de más edad.
- Las adolescentes (de 13 a 20 años) tienen la misma probabilidad de aparecer sexualizadas que las jóvenes adultas (de 21 a 39 años).
- Los personajes femeninos únicamente constituyen el 22,5% de la fuerza laboral de las películas a nivel mundial frente a los personajes masculinos, con una cifra del 77,5%.
- En los puestos de liderazgo predominan los hombres; únicamente el 13,9% de los ejecutivos y sólo el 9,5% de los políticos de alto nivel son mujeres.


- Entre las profesiones de prestigio, los personajes masculinos superan a los femeninos en fiscales y jueces (13 frente a 1), profesores (16 frente a 1), profesionales médicos (5 frente a 1), y en ámbitos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (7 frente a 1).
- Los personajes femeninos únicamente constituyen el 22,5% de la fuerza laboral de las películas a nivel mundial frente a los personajes masculinos, con una cifra del 77,5%.

Algunas cifras relevantes 3...

En Chile, la organización de Mujeres del Cine y del Audiovisual (MUCIA) una organización asociadas al SINTECI, (Sindicato de Técnicos y Profesionales de Cine y Audiovisual de Chile), realizó un estudio sobre 15 largometrajes realizados hasta el año 2008 que revela que si bien en teoría, en el sector cinematográfico­audiovisual chileno las mujeres tienen igual acceso al trabajo que los hombres; en la práctica el número de mujeres, tanto las que ingresan a las escuelas de cine como las que trabajan, sigue siendo sustancialmente menor respecto al número de hombres. Este estudio menciona que las mujeres deben sortear obstáculos en el proceso de inserción laboral, como el origen social, la red de relaciones (los denominados “contactos”), la presencia física, hasta la discriminación tajante al ingreso a oficios definidos socialmente como masculinos; esto es muy claro en un rol como la dirección de fotografía, que bajo toda evidencia no exige competencias excluyentes para la mujer. Ahora, tal como se verá en la presente investigación, tiende a asumirse a la fuerza física como un obstáculo para la expansión de las mujeres en los ámbitos de cámara, electricidad y otros roles técnicos en el set.

Entre otros resultados, se estableció que la participación de la mujer en los oficios de cine y audiovisual, se desglosa de la siguiente forma: dirección 17%, producción 25%, producción ejecutiva 50%, jefatura de producción 25%, asistencia de dirección 42%, dirección de fotografía 0%, jefatura eléctrica 0%, dirección de arte 33%, vestuario 100%, maquillaje 100%, montaje 42%, música 0%, guión 25%, sonido 0%. El resaltado evidencia una división sexual de los roles en el cine; esto será replicado en los resultados cualitativos, donde se han cristalizado determinados roles para mujeres.

El Orden de Género en el cine
Roles según sexo

Uno de los elementos más llamativos a la hora de comprender la estructura laboral y profesional de quienes se insertan en el mundo del cine en el país, hace relación con una trayectoria de la división sexual del trabajo que se manifiesta tanto en el ámbito educativo como en el laboral. Esta división sexual del trabajo asocia los roles en los equipos de trabajo según el sexo de las personas, naturalizando distinciones que se arraigan en estereotipos de género. Estos atraviesan la realización y producción de cine donde a los espacios y roles masculinizados (dirección de fotografía, dirección, producción ejecutiva, eléctricos, sonido, grip, entre otros) se contraponen aquellos espacios y roles feminizados (dirección de arte, montaje, maquillaje, vestuario, producción general y asistente de producción) donde se despliegan lógicas de cuidado al interior de las relaciones laborales.

“Yo estaba trabajando con mi pareja en esa época, y él filmaba como director, y yo atrás. Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Armaba todas las producciones, armaba todas las cuestiones, armaba todos los equipos. Lo convencía de las ideas, y después él tenía ahí su firma. Yo salí de esa productora sin ningún crédito, sin que nadie supiera quién era, excepto la gente que había trabajado conmigo, después de siete años de trabajo…” (Técnica 2)

Equipos de trabajo

Es interesante observar que, desde el relato de las y los interlocutores entrevistados, la elección del equipo de trabajo hace relación con confianzas construidas en función de la experiencia de trabajo conjunto; pero que, al focalizar en las entrevistadas, tienden a preferir equipos de trabajo con predominancia de mujeres.

“Trabajando en producción, en asistencia de dirección en rodajes, como del lado oscuro de la industria, de repente toca trabajar así con técnicos, con hombres que llevan, no sé, 35 años trabajando, y que no soportan, no soportan que vaya una niñita y que les diga: estamos a 5 minutos de empezar y todavía no pones el micrófono… A veces me ha tocado hacer la pega de ser asistente dirección y es como que no te escuchan, no te miran, hacen como que no te escuchan... no existes, pero si llega un huevón de su edad y les dice “oye huevón haz la pega” el huevón se va a levantar y lo va a hacer” (Técnica 1).

El documental como refugio de las mujeres

Es sumamente interesante el ordenamiento entre tipos de largometraje y sexo, al cual todas y todos los entrevistados aluden: así, hay más mujeres realizadoras en el ámbito documental Uno de estos elementos a destacar tiene precisamente que ver con la conformación de los equipos de trabajo y la constitución de relaciones laborales más horizontales. En este sentido, el método de producción se distancia significativamente entre la ficción y el documental; se trabaja con equipos pequeños ya que aproximarse a una realidad específica que, aparentemente, los hombres tenderían a distanciarse. Otro elemento que se rescata en la asociación realizadoras-documentales se relaciona con una sensibilidad femenina que es propia del proceso productivo del documental; Este elemento es relevante ya que, si bien se configura como central en la distinción del tipo de largometraje, es también una dimensión que articula las narrativas e imágenes generales.

“[...] a veces hay gente que le resulta muy incómodo mandar, retar, llamar al orden y que, en el largometraje, es a ratos, yo diría, paramilitar. Entonces pareciera que es, sin caer en el estereotipo, que las mujeres tienen ciertas habilidades blandas que los hombres no tienen, pero que en general, en el documental hay otra forma de trabajar que en la ficción…”. (Guionista 2)

Narrativas e imágenes: La sensibilidad femenina como discurso

¿Existe un cine de mujeres? La pregunta no apunta exclusivamente a la autoría del largometraje (sea de ficción o documental), sino a la constitución de un espacio delimitado donde se despliegan narrativas e imágenes con el sello de las mujeres. De las entrevistas se infiere la existencia de posturas diversas en torno al tema; mientras algunas realizadoras responden afirmativamente a dicha pregunta, otras/os relevan el desarrollo de una “sensibilidad femenina” independiente del sexo del/a realizador/a. En este sentido, se prioriza la experiencia personal de cada cineasta como variable explicativa al ser las experiencias, los puntos de vista, las miradas, las que marcan la diferencia al realizar una película. Pero, y tal como se ya comentó, es también la sensibilidad femenina independiente del sexo del/a realizador/a, la que le otorga ciertas profundidades. En este sentido, el cine de mujer hace referencia a narrativas e imágenes que se encuentran en un lugar periférico del poder, relegadas por el poder adquiriendo una dimensión contracultural del cine realizado por mujeres.

“[…] En ese sentido las mujeres estaríamos a la par del cine indígena o del cine gay o el cine de los minusválidos o cualquier persona que esté un poco lejos de la cúpula del poder va a tener una relación con la estructura de poder del cine y con los temas desde ahí, desde una periferia…” (Directora 2)

Maternidad heterosexual y tradicional

El relato que se desprende de las entrevistas enfatiza una fuerte tendencia a pensar la maternidad desde una visión tradicional y directamente asociada a la heterosexualidad. Dado que se concibió a la categoría de género como instituida en un marco de relaciones de poder, la maternidad emerge como un espacio de poder de las mujeres, en tanto son ellas quienes disponen sus cuerpos, las decisiones y restricciones de la misma. No obstante, el gran desafío que cuestiona a algunas de las entrevistadas respecto a la maternidad o paternidad, radica en cómo conciliar el espacio laboral de la producción audiovisual respecto al cuidado con los y las niñas.

“Sí, a mí quizás me gustaría tener hijos, pero el miedo es como no tener las condiciones básicas… a que tenga un crecimiento adecuado, no sé poh, como… colegio, qué se yo, como tener una mensualidad. Y este trabajo es tan así… Es difícil, sobre todo para las mujeres es difícil.” (Productora 1).

Violencia y acoso sexual

La violencia simbólica y el acoso sexual emergen como temas relevantes pero no explícitos en el quehacer cinematográfico. Se evidencia una naturalización de la violencia en la cultura patriarcal como parte del orden establecido -aunque cuestionado- de las relaciones entre hombres y mujeres, lo cual se expresa en el orden corporal (se in-corpora, se hace cuerpo). Así, la violencia se mantiene a través de la objetivización de los cuerpos de las mujeres, quienes han adoptado estrategias de resistencia frente a lo anterior: la “invisilización” y la demostración de una igualdad fundada en la fuerza física para ser tratadas como equivalentes. Estas expresiones se perpetúan y sustentan dada la precariedad laboral/contratación del contexto de la producción audiovisual siempre asociada a proyectos. Un elemento que resalta es el planteamiento de críticas hacia la victimización de las mujeres que han realizado denuncias, además de cuestionar el tiempo en que se efectúan las denuncias. Cabe destacar que estos elementos responden a una manifestación de poder, entre el privilegio y la autoridad.

“Terminé disfrazada de hombre, vistiéndome con overol por años, con el pelo corto, tratando de disimular mis caderas y mis atributos femeninos para que dejaran de bullearme en rodaje. Pasé incluso por el que me quitaran las cosas de la mano para que no cargara peso, así como de estar trabajando, cargando un trípode y que te lo quiten, sin ni siquiera preguntarte algo. Y te desequilibran todo el peso. Te quitaban cosas como para que la niña no cargue. Entonces, yo la verdad es que quedé súper maltratada” (Técnica 2).

Conclusiones Generales

Este estudio indagó en las brechas que las mujeres involucradas en la realización y producción de películas financiadas por CORFO y FONDART entre el 2005 y el 2015, han vivido y siguen enfrentando. Su participación en la industria cinematográfica nacional ha aumentado, sin embargo se evidencia la persistencia de desigualdades de participación en relación a los hombres producto de estereotipos de género asociados a una división sexual del trabajo que define roles y cargos específicos según sexo. Es interesante observar la distancia que emerge al comparar el rol de realizador/a: de las películas financiadas por ambas entidades (335), las mujeres representan el 18,93 %, y los hombres el 64% (un 17% no se pudo determinar el sexo). Por el contrario, al indagar específicamente el roles en que se posicionan hombres y mujeres en el cine chileno, las mujeres ocupan un 90% y un 87% en vestuario y maquillaje respectivamente, mientras que en sonido sólo un 11% de los cargos son ocupados por mujeres.

En este sentido, en relación con la participación de la mujer en los diversos roles que ocupan en la realización y producción de cine en Chile, existe una clara desventaja cultural que condiciona a las mujeres a ejercer su labor en cargos de baja responsabilidad y de escasa toma de decisiones (asociada a autoridad). Esa desventaja cultural, tal como se planteó, refiere a estereotipos de género anquilosados en la cultura patriarcal y androcéntrica.

Conclusiones Generales 2

Esto es expresado de forma vívida por los y las interlocutoras, quienes pueden establecer una división sexual del trabajo. Es interesante remarcar la reflexión en torno a un posible Cine de Mujeres; aquí manifiestan que, independiente del sexo del o la realizadora, lo que sobresale es una sensibilidad femenina que sella a las películas. En este sentido, si bien se tiende a enfatizar en la experiencia subjetiva del/a realizador/a, y su proceso creativo como factor fundamental de dicho proceso al ser las experiencias, los puntos de vista, las miradas, las que marcan la diferencia al realizar una película, es precisamente esa sensibilidad femenina independiente del sexo del/a realizador/a, la que le otorga ciertas profundidades. Esta sensibilidad femenina se caracteriza por un punto de vista específico relativo que se evidencian en los diálogos, en los detalles en tomas y planos, en la construcción de los personajes, en un abordaje con mayor densidad en las situaciones del guión.

Finalmente, los resultados de este estudio son una ventana abierta a un panorama complejo que se debe enfrentar mediante acciones afirmativas y políticas que tiendan a eliminar las discriminaciones solapadas y las violencias en todas sus manifestaciones hacia las mujeres, mejorando las condiciones de trabajo y conciliación de la vida familiar. Es evidente que estas temáticas desbordan al ámbito del cine chileno al permear las desigualdades en la sociedad general, sin embargo tal como demuestra este estudio, el ámbito del cine en Chile no es ajeno a ello y esto se expresa en la división sexual del trabajo que mantienen a las mujeres si no fuera al menos en los bordes de los espacios de creación y producción.